martes, 12 de febrero de 2013

O aprendes a querer la espina o no aceptes rosas.

Nos quejamos MUCHO cuando las personas no hacen lo que queremos pero ALGUNA VEZ nos pusimos a pensar cuándo hicimos nosotros lo que el otro quería y si lo hicimos... ¿Por qué seguimos callados? SI taaaaanto nos molesta, ¿por qué no van de frente a decirlo?
Se hacen la gente superada, la que todos les importa un bledo, que siempre van de frente y no es así. No van nunca de frente, hablan atrás. Y todos lo hacen. Esa hipocresía que crean defendiendo lo indefendible, haciéndose LA personalidad cuando en realidad son una mentira más.
Cuesta UN MONTÓN darse cuenta de lo egoísta que somos y no nos llamamos privilegiados por tener cerca a personas ya que afirmamos "nos quieren". No pensamos NUNCA que se cansan aquellas personas, que hay cosas que no soportan ¡y nosotros no nos llamamos privilegiados! Tan egocéntricos que después queremos el final feliz con un príncipe o una princesa; preguntas como "por qué me pasa esto"; o que si los demás no te quieren, que se alejen, a vos no te importa. JAMÁS ven los proprios errores o nos hacemos los "yo veo todo, no soy perfecto". ¡No! No es así.
¡¿Que no te importa?! ¡Anda! No somos nada sin personas a nuestro alrededor pero jamas van a dejar ese maldito orgullo que tienen todos y que saben que está mal pero... ¿para qué cambiar?
Y estás cosas no vienen de la casa, no vienen de la familia. Encuentro mil y un errores en mi vida, en mi flia y sin embargo, tengo una manera totalmente distinta de ver las cosas. No es "más humana", es más sincera.
Nadie es culo de afrontar las cosas. El mundo está lleno de cagones.

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